Reformas laborales y malos adivinos

El camino hacia una reforma laboral de fondo en Chile ha sido más que complejo de recorrer. Un panorama previsible, si se considera que los orígenes del Código del Trabajo se encuentran en un Decreto Ley ?el 2.200- dictado por el Gobierno Militar a fines de los 70, y claramente inspirado en las leyes del mercado, a veces tan parecidas a las de la Selva, es decir, manda el más fuerte. ?El Código del Trabajo de Pinochet se alejaba por completo de la tradición legislativa que por más de 50 años imperó en Chile, sino también de las normas laborales sancionadas por la Organización Internacional del Trabajo OIT?, explica el investigador Fernando Echeverría en un artículo publicado tiempo atrás en el Boletín del Programa de Pobreza y Políticas Sociales. A juicio de Echeverría ?y de muchos otros expertos y no tanto- al someterse al modelo económico el gobierno estaba abandonando el principio fundador de cualquier legislación laboral que se precie: la protección de la parte más débil de la relación, en este caso los trabajadores. En los 90 se aprobaron varias modificaciones al Código del Trabajo, sin que se lograra reestablecer este principio protector. De hecho, todavía es recordado el momento en que, a fines del 99 y poco tiempo antes de las elecciones presidenciales Lagos V/S Lavín, la derecha rechazó el proyecto de ley del gobierno de Frei que pretendía alcanzar cambios reforma de fono del tema laboral. La reforma laboral sólo terminó de tramitarse en septiembre de 2001 y si bien no dejó conformes a todos ?nos habría gustado más, señaló la Central Unitaria de Trabajadores, CUT- al menos significó un avance serio respecto de lo que había en ese momento. Aún así, surgieron voces francamente apocalípticas, como la de José Piñera, campeador de mil batallas del mercado y la dictadura, quien definió las reformas laborales y tributarias impulsadas por la Concertación como ?dos Jinetes del Apocalipsis? que había que encerrar. Y como no podía ser de otro modo, Piñera propuso un golpe de timón que reestableciera la confianza de los empresarios en el Gobierno de Lagos ?como sucedería en 24 horas con un Sergio de Castro o un Hernán Buche en el Ministerio de Hacienda?. Con una soltura de cuerpo absoluta, Piñera se dio el lujo de agregar en esa oportunidad que ?sin este necesario cambio, Chile seguirá cuesta abajo y el gobierno de Lagos será sólo una nota al pie de página en la historia de Chile?. Una nota al pie de página que hoy concita el más alto respaldo ciudadano obtenido por un presidente en Chile y que demuestra que las habilidades predictorias de José Piñera honestamente, no salvan a nadie. La reducción de la jornada laboral de 48 a 45 horas marcó también una importante diferencia de opinión entre gobierno y empresarios. Estos últimos se mostraron reacios a una modificación de ese tipo argumentando que menos horas de trabajo implicarían menor productividad. El criterio cuantitativo no es nuevo en el empresariado chileno, basta para ello dar una mirada al trabajo agrícola, donde los temporeros cumplan jornadas de hasta 55 horas semanales. El interés por maximizar las ganancias no debiera pasar por encima de los derechos básicos y menos aún por sobre la dignidad de las personas. Una idea que al parecer no comparte un importante sector de quienes producen trabajo, el mismo que parece apegado al antiguo criterio patronal, donde el inquilino es vilmente explotado y no sólo debe aceptarlo, sino que también tiene que agradecer que le den trabajo. (Leer más)

Mayanadi?Comuncación e Identidad

Dejo aquí un texto de Mauricio Toloza y y Pavella Coppola, presentado hace algunos años en el Congreso de Semiología realizado en Santiago en el cual se desarrolla el concepto de Mayanadi para distinguir la "memoria de las configuraciones cognitivas que surgen en el transcurso de nuestras vidas y se transforman en el universo de posibilidades que determina las posibilidades de ser y hacer de las personas y comunidades". Para leer el texto completo pica aquí

Las venas expuestas de América Latina

Nunca antes América tuvo sus venas tan expuestas como por estos días. Los ojos del mundo se enfocan con una mezcla de curiosidad, admiración y miedo ?sí, también miedo- en el proceso político que está viviendo el continente. Un proceso ?atípico? a juicio de los analistas conservadores que ven con desconfianza a un indígena ocupando la primera magistratura boliviana, a un ex golpista obsesionado con el sueño bolivariano en la presidencia venezolana, a otro nativo ?también ex golpista- alzándose en las encuestas peruanas y, por si fuera poco, a una mujer socialista en la Presidencia de Chile. ?Caudillos bárbaros? llama Mario Vargas Llosa a los nuevos liderazgos masculinos americanos. Tiene la delicadeza el escritor de no incluir a Bachelet dentro de esta categoría, quizá porque dentro del racismo implícito en sus juicios, Chile está en un nivel distinto, quizá lo más cercano al limeño y aristócrata barrio de Miraflores que le vio crecer. Aunque probablemente, si Bachelet se hubiera apellidado Quitramán otro gallo cantaría. El caso es que América está cambiando. Los desplazados en virtud de la herencia hispáinica que alojó en nuestras tierras el culto al poder encarnado en el hombre blanco, están ganado un espacio donde los mestizos, las mujeres ?y las mayorías silenciosas tras ellos- adquieren un protagonismo que durante mucho tiempo les fue mezquinado a fuerza de catecismos, políticas de mercado, explotaciones y otras prácticas legadas, cuando no remedadas, del mal llamado primer mundo. Las venas de América Latina están abiertas, siempre lo han estado. Pero recién ahora, el resto del mundo se está dando cuenta de que por ellas corre sangre y no petróleo ni caucho ni astillas de bosque nativo. En buenahora. La democracia puede no ser del gusto de todos, pero hasta ahora parece el mejor sistema para legitimar un gobierno. Cabe confiar en que Evo Morales tiene clara su responsabilidad, así como muchos de los nuevos líderes que emergen de este apaleado continente. Ha sido un proceso lento, que recién ahora está mostrando frutos. La calidad de esos frutos dependerá de cuan firmes y bien nutridas estén las raíces del árbol. Y en este afán, para los procesos sociales cabe la misma metáfora que para el amor... es una plantita que hay que regar todos los días. Mientras tanto, un chiapaneco enmascarado y felizmente loco recorre los caminos de México pregonando ?la otra campaña? que tiene más que ver con la organización de los pueblos originarios que con la contienda presidencial de ese país. Pero esa es otra historia. (Leer más)

Estilo Perraje

"!Me sentí del perraje!". Así reclamaba -según precisaba edición del diario Las Ultimas Noticias del martes 17 de enero- la diputada PPD Ximena Vidal, tras no haber podido entrar a la celebración VIP del comando de Bachelet. Asumo que fue un lapsus, un "error involuntario" a decir de los relatores deportivos, una nubecilla negra que se cruzó en un momento de exasperación al no poder compartir un momento de alegría con el centro del poder bacheletista. No creo que haya hablado en serio, porque, a fin de cuentas, perraje somos todos, al menos todos los que estuvimos celebrando en las calles, sin champagne ni canapés de camarón. los que estuvieron en la Alameda, en plaza de Iquique o en la de Angol, al lado del indio patagón en Punta Arenas, o -como en mi caso- en las calles de Puerto Montt que, aunque amenzaba lluvia, no pudo detener la marcha colorida de las banderas, la emoción de la gente y la esperanza de todos y todas. La explicación, como suele ocurrir en estos casos, sólo agrava la falta. "Digo que me sentí como del perraje para reflejarlo de alguna manera. No tengo ningún problema con eso, yo soy parte de la gente, representante de los ciudadanos y ciudadanas, pero la fiesta no da lo mismo tenerla en el hotel o en la calle. La sensación de molestia que sentimos con Ramón la sentiría cualquiera.", sostiene la diputada. OK. En el momento de la máxima alegría popular, los representantes del pueblo preferirían celebrar con el pequeño y selecto grupo del poder que con la gente. ¡Claro que no da lo mismo en el Hotel o en la Calle!. El perraje es el que vota, el perraje es el que eleva o derroca a un régimen por la vía democrática. El perraje mandata y las autoridades electas son, o debieran ser, la legítima expresión del perraje. Por lo mismo, y como me decía una buena amiga esta mañana, la celebración oficial estaba en la calle, con los gestores del triunfo. yo que la diputada, para la próxima me llevo un par de cervezas, una buena bandera y me quedo en la calle -no en la vereda- a compartir el grito festivo del pueblo. (Leer más)

Se vive se siente?

MICHELLE PRESIDENTE

KIDULT: Adulto con hábitos de consumo adolescentes

Kidult:"Fenómeno de marketing que encontró el modo de perpetuar la adolescencia en el mundo del consumo". Dejo aquí para la lectura un interesante artículo del suplemento Radar del diario Página/12 sobre hábitos de consumo y estrategias de márketing utilizadas en Argentina para capturar al mercado adulto mediante la más tentadora de las carnadas...ser joven. Pica aquí para leer el artículo completo, ecrito por Natali Schejtman

La campaña post resaca

La campaña presidencial de segunda vuelta sorprende a Chile con la resaca de Año Nuevo todavía viva y galopante en la sangre y en la cabeza. Mal momento para retomar la discusión acerca de quién será o no el próximo (a) presidenta (e) de Chile. Las botellas vacías acumuladas en la cocina, el papel picado esparcido en la calle, ese penetrante olor a pólvora post fuegos artificiales y los vívidos ecos de aquellos clásicos de fiesta -?Un Año Más? y ?El Galeón Español? siguen siendo los preferidos- se encargan de demostrar que el asado del día 1, la ida a la playa o el paseo por algún parque de diversiones es más importante ?o cuando menos más entretenido- que saber que Sebastián ofrece ser más presidente y que Michelle lo que hace lo hace por Chile y por la gente. Pero como la esperanza sobrevive incluso a los más duros carretes ?jevi jarcor, como dicen los pulentos de la tele-, espero que en esta vuelta no sigamos entrampados en discusiones artificiales y en conceptos de laboratorio como eso del ?travestismo político?, ?la gobernabilidad?, ?el binominalismo?, ?el humanismo cristiano? y esa cosa tan de mal gusto acerca de las vinculaciones demoníacas y divinas que se atribuyen a unas y otros. En esa línea, poco falta para que alguien reedite la idea de la hoguera o de la purificación a través del dolor para la limpieza del alma y la desinfección de las ideas. Quizá un buen ejercicio sea preguntarse qué es lo más importante para Chile y ?para darle mayor complejidad aún al problema- tratar de ser honestos con nosotros mismos en la respuesta. ¿Será mucho pedir en una sociedad que está más preocupada de los ex maridos de Bachelet o de la forma del debate más que de la oportunidad de escuchar los que Michelle y Sebastián le quieren proponer al país? Espero que no. (Leer más)

Manuel Gallardo Fuentes, Periodista, Especializado en Comunicación Pública y Comunicación Política, siguiendo MG en Comunicación Estratégica y Marketing Corporativo.

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