
Pasada la Navidad, me procuré un tiempo de tranquilidad para leer el “decálogo para el futuro” elaborado por un grupo de políticos chilenos en las vísperas de un año electoral.
El documento provoca mucho sentido sobre temas importantes, entre ellos la salud, la educación, el medioambiente y el rol solidario del Estado, y pone en el tapete algunos de nuestros problemas más serios, como la mercantilización de la democracia, el desgaste del ejercicio político y el desinterés por el desarrollo sostenible.
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