
La imagen de los parlamentarios en Chile va de regular a mala desdede hace años. Las razones pueden ser varias. Se me ocurren al menos dos.
La primera, no hay claridad sobre la labor que realizan y no se puede tener una buena imagen de aquello que se desconoce.
La segunda, es que los propios honorables no aportan mucho a mejorar la percepción que de ellos se tiene. Sueldos elevados, poca asistencia en sala, alguna pichanguita breve en una soleada tarde porteña son algunos de los desaciertos a los que nos tienen acostumbrados aquellos que el general solía llamar "los señores políticos".
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