Dicen que Chile cambió después del terremoto. Tiendo a pensar que no cambió, sino sólo se reveló tal y cual es. Ni su Estado era tan sólido ni su sociedad tan cohesionada y solidaria.
El carácter, individual o colectivo, se revela en los momentos críticos. Y en el momento de la crisis, afloraron conductas y actitudes que nos llenaron de verguenza. Desde el saqueo a la usura, pasando por las recriminaciones, las ineficiencias y las mentiras.
Así como en los edificios se cayó el revestimiento, dejando al aire la obra gruesa, a nuestra sociedad se le cayó el estucado y quedaron a la vista sus imperfecciones y miserias.
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