En Chile, el derecho a la vida se transa en el mercado. Por resolución de del Tribunal constitucional ante una presentación de parlamentarios de derecha, el Levonorgestrel ?conocido popularmente como la píldora del día después- no puede ser distribuido por los servicios públicos de salud, pero sí puede venderse en las farmacias.
El argumento del derecho a la vida, enarbolado por los sectores que propiciaron la adopción de estas medidas ?quienes aseguran que el Levonorgestrel es un microabortivo-, se diluye frente a los hechos: El estado no le puede entregar la pastilla a los pobres, pero las clases acomodadas podrán seguir comprándola en la farmacia.
La del día después es una pastilla microabortiva cuando forma parte de una política pública, pero al parecer deja de serlo cuando se adquiere en la farmacia de la esquina. Puedes comprar el derecho a la vida en un almacen de píldoras y de paso ganas puntos para tu tarjeta de descuentos.
El viernes último, Claudia Andrea Muñoz Garrido, asistente de párvulos, 27 años de edad, soltera y desengañada de su última pareja, mató a su bebé recién nacido en Paine.
Ocultó su embarazo, parió en su casa, apuñaló al bebé en el pecho, como no murió de inmediato lo ahorcó y lo arrojó a un río envuelto en una bolsa plástica.
Los defensores del derecho a la vida no han dicho palabra alguna.
Los mismos que pidieron que se prohibiera la repartición del Levonorgestrel en los consultorios y que se utilizaran dispositivos intrauterinos para evitar el embarazo ?en Chile usa más de un millón de mujeres usa la famosa "T" de cobre- ahora guardaron silencio. ¿Son defensores de la vida o del libre mercado?



Periodista, Licenciado el Comunicación Social, postitulado en Comunicación Pública, ha trabajado en medios de comunicación, instituciones públicas y universidades. También ha oficiado como asesor de comunicaciones en campañas políticas.








Simplemente
Sí, un contradictorio doble estandar.
Saludos.