Volcanes furiosos, generales muertos, pilotos heoricos y perritos querendones...

 

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Primero fue Chaitén y su tragedia envuelta en humo y azufre. Luego vino el drama de sus víctimas humanas y canina –antes eran damnificados, hoy les llaman desplazados-, que vieron por la tele como su pueblo colapsaba bajo las aguas grisáceas del Río Blanco.

 

Cuando la calma se imponía por sobre el temporal sureño, la mala maniobra de un piloto panameño terminó regalando un nuevo nombre, el del general Bernales, al martirologio chileno.

 

Apenas se enfriaba el ambiente cuando el Cessna pilotado por el experimentado Nelson Bahamondes desapareció en la espesura de la selva sureña.

10 personas desparecidas por varios días, un piloto heroico, un perrito querendón y el fantasma de la antropofagia conformaban un cóctel noticioso que ningún medio fue capaz de resistir.

 

A todo esto se suman después dos elementos novedosos. La mayoría de las víctimas sobrevive y construye el relato de la tragedia no sólo desde la oralidad y la memoria, sino también desde el soporte de las tecnologías. Fotos y videos testimonian el hecho y son comercializados por sus propietarios.

 

Se desata la polémica. Los medios que no consiguen comprar esos testimonios enjuician a quienes los vendieron. Los mismos que le atribuyeron en rol de héroes a las víctimas, por el hecho de haber salvado el pellejo con una buena dosis de fortuna, hoy cuestionan su conducta.

Los medios son dueños del material que generan. No lo regalan. Lo venden al mejor postor cada día, impreso en papel periódico o couché, envasado en cuñas de audio o en clips de video. Si no lo generan deben conseguirlo, si la creatividad del medio se agota en la compra de fotos o videos, OK. Cosa de ellos. No pidamos a otros que actúen con altura si nosotros mismos nos movemos en la miseria humana como peces en el agua.

Más cuestionable resulta la lógica de ficción que propiciaron algunos medios para enfrentar la cobertura del hecho. Peguntas como ¿Por qué no los encontraron antes? o ¿De seguir extraviados, se habrían comido primero al piloto o al perro? en poco contribuyen a informar seriamente de la situación.

Ha funcionado aquí una lógica similar a la que presenciamos a propósito de la muerte del general Bernales, donde las víctimas de un accidente se convierten en héroes -en el caso de Bernales en mártires- por el solo hecho enfrentarse a determinadas circunstancias por obra del azar o del mal tiempo.

Y se espera que actúen como héroes cuando no son más que personas comunes y corrientes enfrentadas a la terrible realidad de un hecho que no buscaron o no programaron.

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Juanra
Juanra dijo: (18/06/2008 a las 22:53)

Inmenso análisis. Creo que es mas patético llorar por no tener el material. Ahora me dicen que REDTV se subió al carro de enjuiciar a los que vendieron...

 

Un chiste

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Manuel Gallardo Fuentes, Periodista, Especializado en Comunicación Pública y Comunicación Política, siguiendo MG en Comunicación Estratégica y Marketing Corporativo.

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