Y se nos fue nomás. No alcanzó a durar 100 años, como era su idea. Compartirá su música en otro lado, de seguro será un lugar mejor que éste. Tóquele una buena cueca a los que ya nos dejaron y nunca nos han dejado, tío. A Violeta y a Roberto, a Salvador Allende y a Manuel Rodríguez. Seguro van a estar contentos.
En la ciudad de Chillán
vino al mundo Lalo Parra.
En la mano su guitarra
sus cuerdas resonarán,
melodías cruzarán
por los aires de la tierra,
no le gustarán las guerras
porque nació pa' cantar.
Brillará en este lugar
como grillo de la sierra.
(Eduardo Lalo Parra, Autobiografías en décimas, 2001).

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