
El analista político David Brooks escribió hace algún tiempo el artículo “How to Run for President”, en el que ofrece una serie de consejos a los congresistas estadounidenses que aspiran a la Presidencia de ese país para capturar el interés del votante anti-político, aquellas personas que tienen un interés general en la política, pero que no militan ni adhieren a un partido y que, además, no están conformes con la manera en que se desempeñan los políticos.
Guardando las distancias y las proporciones, los tips que ofrece Brooks bien pueden ser considerados en el marco de la incipiente campaña electoral chilena. Sobre todo porque, tras leer sus consejos, es relativamente fácil deducir quién los ha seguido y quien no.
En concreto, esto es lo que, según Brooks, un candidato debe
hacer:
Pretender no estar obsesionado con la política. Cuando, en la campaña primaria de 2000 le pidieron a George W. Bush que nombrara su filósofo político favorito, contestó “Jesucristo”. Al no mencionar a un filósofo político convencional, Bush estaba demostrando que no era un animal político, sino “una persona normal”. Los electores valoran a aquellos aspirantes que provienen de otros ambientes –Fuerzas Armadas, Negocios, Deporte, Iglesia, etc- en los que han demostrado cierto éxito pues asumen que esas capacidades y experiencias pueden ser trasvasijadas a la actividad política.
No Pensar linealmente. La vida de muchos políticos es una progresión que comenzó con pequeños triunfos locales y que fue subiendo peldaños hasta llegar a las “ligas mayores”, donde se sostiene en virtud de la antigüedad y la visibilidad. Eso no impresiona al votante anti-político. La política ya no es estable y una campaña presidencial no puede ser sólo el flujo natural del pasado político. “Usted tiene que declarar que hasta ahora ha estado viviendo una vida falsa en un sistema podrido, pero usted ha visto la luz y combinará sus nuevos y antiguos conocimientos”.
Ser Radical en el estilo, pero conservador en el fondo. Los votantes Anti-políticos están enojados con el sistema político, pero no con sus propias vidas. En su gran mayoría, están satisfechos con sus empleos, casas, coches y familias, y no quieren que usted les arruine nada de eso en nombre de la reforma (menos, imagino yo, de la revolución o algo similar). “John McCain no destacó a causa de sus ideas innovadoras acerca de la educación y de la Seguridad Social. Destacó por su estilo de campaña abierto, brutalmente honesto, e incluso imprudente”.
No preocuparse de las opiniones respetables. Seguir las opiniones respetables significa comprender mal los gustos y las prioridades de la mayor parte de los votantes. “Si va a correr en contra de la elite política, probablemente va a correr en parte también contra la élite cultural”.
Nunca mostrar aversión. Los electores anti-políticos se apresuran a aborrecer el sistema, pero
son lentos para aborrecer líderes individuales, especialmente los que le parecen
básicamente decentes. “La furia es exactamente el tipo
de emoción que repelen los votantes anti-políticos, que no lo verán como justa
indignación, sino como estridente partidismo. Es demasiado político, demasiado febril, demasiado polémico”.
El texto original en inglés lo puedes leer picando acá. La traducción es libre y, por tanto, puede resultar algo imprecisa. Los textos entre comillas son prácticamente literales. Los textos entre paréntesis son acotaciones mías.
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