Presidenciales: los medios privilegian la espectacularidad

 

Dicen que los candidatos presidenciales están escasos de ideas. Tiendo a pensar que en esta campaña ideas y propuestas no faltan. Lo que sí escasea es la capacidad y el interés por hacerlas públicas.

Interés porque resulta más fácil generar debate a partir de hechos coyunturales, algunos más bien nimios –la participación de las esposas de los candidatos en sus respectivas campañas- y otros de mayor importancia –atribución para indultar o problemas con la justicia- que instalar una discusión sobre las posibilidades de acción que ofrece una u otra alternativa presidencial.

Capacidad, porque no es fácil generar un discurso público serio y coherente cuando la demanda de información de los medios masivos apunta más bien a la espectacularidad que a la profundidad.

Cuando los medios –desde los más populares a los más profundos- incorporan en su agenda cotidiana los pormenores de la teleserie de moda y de los realities de la TV como verdaderos ejes de sus contenidos, cuando se privilegia la espectacularidad como elemento constitutivo del  valor noticioso de un hecho,  sencillamente se está cerrando la puerta a cualquier intento por hablar acerca de temas como la privatización del cobre, la sindicalización de los empleados públicos, la necesidad de contar con una nueva Constitución Política, la generación de un nuevo proceso de regionalización o la urgencia de terminar con el sistema binominal.

Presenciamos el despliegue de las campañas con la idea –equívoca, a mi modo de ver- de que éstas deben sorprendernos. La fracción de realidad que nos ofrecen los medios no hace más que reafirmar esa idea.

Si es espectacular es bueno. Si además es breve, doblemente bueno. A los medios no les gusta ni les sirve la explicación detallada. Lo que da resultados es la frase corta y golpeadora. Gran desafío para los candidatos y sus equipos esto de explicar su idea de país –y los mecanismos con que cuentan para lograrlo- en 20 segundos.

Por eso cobra gran importancia el trabajo en terreno. Esas extensas jornadas que no se ven en la tele ni se leen en los diarios. Los “puerta a puerta”, las reuniones, los trabajos anónimos de los voluntarios…

Las elecciones las gana la infantería, dicen los expertos. Se refieren al desarrollo de una campaña en cada calle, en cada barrio y en cada ciudad del país. Es una labor más bien silenciosa, que requiere talento para ser planificada y compromiso para su ejecución.

¿Sirven para algo los medios masivos? Por supuesto que sirven. Mucho, para definir la personalidad del candidato, y cada vez menos para diseminar ideas y contenidos.

Texto Paralelo: Extremada “Lógica Mediática” en las Campañas. Entrevista al sociólogo Manuel Antonio Garretón en el diario La Nación, 27.07.09. Para descargar el texto PDF PICA AQUI

 

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Manuel Gallardo Fuentes, Periodista, Especializado en Comunicación Pública y Comunicación Política, siguiendo MG en Comunicación Estratégica y Marketing Corporativo.

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