En un país donde los comentaristas de política sostienen que proponer un cambio de constitución política es irrelevante y lejano de la gente, podemos soportar sin problemas que en el historial reciente de un candidato a la Presidencia aparezcan declaraciones sobre el dolor que le provoca ser chileno. Al final del día, basta con pedir las disculpas del caso y sostener que ahora piensa de otro modo.
La declaración de la discordia:
“Chile es un
lumbago, porque es como un sufrimiento permanente. Para mí, ser chileno es una
tragedia. Si naciera de nuevo, no me gustaría serlo. Hubiera preferido ser
italiano…”
"De todos mis
dolores, el que más me jode es no haber resuelto el tema de mi doble
nacionalidad. Mi drama es esta tensión entre Chile y Francia. París debe ser de
las ciudades más lindas del mundo y Santiago de las más feas".
(Marco Henríquez-Ominami,
Revista "Cosas", 11 de julio
de 2003)
Si Marco Enriquez-O fuese candidato a la presidencia de
los Estados Unidos, sus expresiones acerca del dolor que le provoca su nacionalidad habrían bastado para sepultar su carrera política. Pero Chile es otra cosa.
MEO enfrentó la situación de la única manera que podía, y
lo hizo bien. Recurrió a la emoción –sentimiento que ha demostrado saber manejar-
y a la tensión dramática –el manejo de director de cine le ayuda bastante-.
Pidió disculpas, apeló a su historia personal y a las contradicciones de ser
hijo de dos mundos y afirmó que había superado la tragedia de ser chileno.
La técnica no es nueva. Ya lo planteaba David Brooks en
un artículo con consejos para candidatos…“Usted tiene que declarar que hasta ahora ha estado
viviendo una vida falsa en un sistema podrido, pero usted ha visto la luz y
combinará sus antiguas y nuevas experiencias”.
Sin embargo, haya un par de expresiones que no me
convencen en su discurso:
1.-Eso de que su “chilenidad es doblemente valiosa” tiende
a colocarlo por sobre quienes -triste o felizmente, no se sabe- vivimos la
tradicional y conservadora experiencia de nacer y ser criados dentro de los
límites del territorio nacional. El aire
mesiánico sólo sirve si eres el Dalai Lama.
2.- MEO ha declarado que prefiere debatir ideas de
futuro, lo que está muy bien pues estamos eligiendo al próximo presidente de
Chile. Pero, entonces, ¿por qué buena parte del discurso de campaña que ha
dedicado a sus adversarios está centrado en el pasado? Baste recordar que en el
caso de Frei, los dardos del MEISMO se remontan a 1973. Y de ahí en adelante. El mismo día en que MEO llamaba a debatir sobre el futuro, Carlo Ominami recordaba que en 2004 Frei señaló que Chile no estaba preparado para que lo gobernara una mujer.
Sí. Ya lo sé. La
consistencia no es un atributo que destaque en las actuales campañas políticas,
sobre todo cuando lo que se busca es un espacio en la Prensa. Veamos como sigue
todo esto.
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