Y perdimos nomás. Razones hay unas cuantas. No faltarán los que quieran pasar las facturas correspondientes. Algunos se sentirán con el derecho de hacerlo. Pero la primera boleta hay que extenderla a nombre propio. Porque aquí no hay un solo responsable. Ni dos. Ni tres. Somos muchos. Algunos más que otros, pero a todos, al fin y al cabo, nos cabe una cuota en la socialización de la derrota.
Dicen que la Concertación no supo escuchar la voz del pueblo. Que las estructuras se agotaron, igual que la energía y la creatividad. Que se acabó la lógica del servicio a las personas. Que se cometieron errores. Que la corrupción se apoderó del alma de unos cuantos. Que el candidato no era el mejor y que la campaña no fue bien pensada. Todo eso puede ser. Y puede que sea más todavía.
Dicen que la historia juzga con el tiempo. Y si bien creo que, mayoritariamente, la Concertación le entregó buenos gobiernos a Chile también asumo que después de 20 años es razonable toparse con el fracaso. Todo se agota, incluso las buenas ideas. Eso, por cierto, no quita la pena. Lo razonable no siempre se entiende con la emoción.
Las fuerzas que dieron vida a este pacto tendrán la responsabilidad de reorganizarse para aportar desde la oposición, ojalá a partir de un nuevo referente, más amplio e inclusivo. Pero eso no va a ocurrir ni hoy ni mañana.
El cambio también tiene que colarse por las anquilosadas estructuras de la centro izquierda. Y no es sólo un cambio de personas para hacer, con otro estilo, lo mismo que hacían los que estaban antes.
Lo que hay que cambiar es la forma de actuar en política.
Primarias abiertas para todo es la consigna. Nunca más candidatos elegidos a dedo. Nunca más el miedo a competir. Desde la presidencial a la concejalía más humilde debe ser la voz de la mayoría la que suene con fuerza y no la de las mesas de los partidos.
La política es cíclica. 52 años tardó la derecha en legitimarse como una opción para llegar a la Presidencia. Confío en que la centro izquierda tardará mucho menos.
¿Qué viene por delante? Un bloque político que intentará hacer un buen gobierno. Tiene mucho que demostrar. Durante dos décadas reclamó su derecho a hacerlo. Hoy se ha ganado esa oportunidad.
Las palabras de buena crianza acerca del nuevo gobierno están de más. Sólo quiero que me demuestren que pueden hacerlo bien, porque elegir un Presidente no es la meta, es apenas el punto de partida. Eso lo sabemos todos, o deberíamos saberlo, al menos
Es el momento de ordenar las preguntas para encontrar las respuestas correctas. Y eso puede llevarnos algún tiempo.




Periodista, Licenciado el Comunicación Social, postitulado en Comunicación Pública, ha trabajado en medios de comunicación, instituciones públicas y universidades. También ha oficiado como asesor de comunicaciones en campañas políticas.








comparto tus ideas planteadas...se podría argumentar para algunos, el dicho de que después de la guerra todos somos generales...pues en mi caso no fue así...siempre participé de las ideas y fuerza de la izquierda, voté por el NO, y por cada uno de los presidentes que vinieron......pero en honor a la verdad...me empezó a apretar el zapato estos 2 últimos años.Llámale fatiga de material o cualquiera de los argumentos nombrados por ti....me desencanté. Y lo peorrrrrr.....no tuve otra opción que me representara, salvo dar mi voto de castigo por el menos malo y por el que menospreciaron ellos mismos al comienzo...y después le andaban full lobby para endosar sus votos.
Bue.....la alternancia no es tan brutal, en los países desarrollados es un escenario natural y produce proactividad, desarrollo e ingenio en hacerlo mejor q el que se fue.
saludos, yo.