Indultos y barbaridades

Enviado por manuel gallardo fuentes el 21/07/2010 a las 07:05 PM

 "Mas los príncipes de los sacerdotes y los ancianos, persuadieron al pueblo que pidiese á Barrabás, y á Jesús matase". Mateo 27:20

Dice el diccionario que indulto es la gracia que excepcionalmente concede el jefe del Estado, por la cual perdona total o parcialmente una pena o la conmuta por otra más benigna. Y hoy nos bancamos un gobernante que aboga por un indulto –porque tiene la facultad de legal de hacerlo, claro está-, pero se nos olvida que ese mismo gobernante, hace menos de un año y en su calidad de candidato, se comprometió a no usar esa atribución poniéndola –con fines electorales, por supuesto- en un nivel comparable con la corrupción.

No termino de comprender la contradicción entre el interés –a mi modo de ver excesivo- por posicionar en la discusión pública el tema de los indultos cuando, al mismo tiempo, se releva la necesidad de combatir la delincuencia, profundizando las penas y terminando con la llamada “puerta giratoria” de la justicia.


Las piezas del rompecabezas no terminan de calzar.

Nos plantean la aplicación de un indulto a quienes hayan manifestado una rehabilitación evidente. ¿Y no era que el sistema penal chileno no rehabilita sino que, al contrario, especializa a los delincuentes? ¿Habrá alguien en Chile que pueda sostener de manera fundada que nuestras cárceles rehabilitan? La respuesta la conocemos todos. No. Las cárceles no rehabilitan.

Puedo comprender que, por la vía del indulto, se quiera beneficiar a quienes, impelidos por la necesidad o en un rapto de locura, cometieron un crimen. Y a los enfermos. Incluso a los viejos –aunque la vejez no es garantía de rehabilitación, y ahí tenemos a Schaffer y a Pinochet como notables ejemplos de que se puede ser viejo, muy viejo, y maldito igual-.

Pero no comparto que ese beneficio también sea aplicable a quienes cometieron crímenes en el marco de una política de Estado que incluía el secuestro, la tortura, la desaparición y la muerte sin siquiera conceder el derecho póstumo de una “cristiana sepultura” –ya que de cristianos estamos hablando- a la víctima.

En su propuesta de “indulto bicentenario”, la autoridad eclesiástica –no diré Iglesia, porque entiendo que no son lo mismo- sostiene que “no sería completa la “mesa para todos” si no considerásemos en esta petición a quienes cumplen penas por delitos contra los derechos humanos cometidos durante el Régimen Militar”.

El problema es que, a la sombra  de datos relativamente objetivos como la encuesta CASEN 2009, en la “mesa de todos” claramente no cabemos todos.

Así, en la mesa, que otros han dispuesto y servido, donde nunca hemos cabido todos, hoy hay que hacerle espacio a los violadores de Derechos Humanos, porque eran mandados, porque no tomaban decisiones, porque tuvieron actos humanitarios.

No puedo hacerme la idea de un agente DINA o CNI humanitario ¿Quiénes eran humanitarios? ¿Los que mataban de una vez ahorrando la tortura? ¿O quizá esos que torturaban hasta el límite de la locura, pero perdonaban la vida? ¿Tal vez aquellos que salvaron a uno, pero dejaron desaparecer a otros?

¿Qué dicen en Palacio? La ministra von Baer sostiene que el ánimo del gobierno en esta materia es el de actuar priorizando la “seguridad pública, la misericordia y la unidad nacional”. Basta mirar la prensa y las redes sociales para notar que la amplitud e intensidad del debate distan de coincidir con lo que muchos entendemos por unidad nacional.

La misericordia, en tanto, se define como la virtud que inclina el ánimo a compadecerse de las miserias ajenas y como un Atributo de Dios, en cuya virtud perdona los pecados y miserias de sus criaturas. Ok. Asumo que más de alguien en el gobierno tiene delirios de grandeza.

También, y sólo a modo de curiosidad, por misericordia se conocía al puñal con que solían ir armados los caballeros de la Edad Media para dar el golpe de gracia al enemigo.

No puedo dejar de pensar en el episodio del indulto a Barrabás, donde el pueblo clama la exculpación del ladrón y el castigo para Jesús. Y el gobernante accedió a liberar al bárbaro y a crucificar al Mesías.

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Caro
Caro el 22/07/2010 a las 11:34 AM

Manuel, felicitarte por tus palabras es poco, me saco el sombrero al respecto.

Muchas gracias por representarme con tus palabras.....y estoy segura que a muchos......

Ose...como indultamos a quienes fueron violados por estos criminales y que aún tiene que vivir con ese peso en el cuerpo y en el alma???

Pidamos mas Respeto¡¡¡


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