Los habitantes del estado de Arizona se levantaron temprano a votar esta mañana. No sólo los convocaba la tarea de elegir a sus representantes ?como en todo Estados Unidos-, sino que además debían pronunciarse sobre una serie de iniciativas sometidas al escrutinio popular a través de un plebiscito estatal. La más llamativa de ellas resulta, sin lugar a dudas, la idea de generar un incentivo a la participación electoral a través del sorteo de un millón y medio de dólares entre los electores.
Otra novedad que se suma a la larga lista de curiosidades de un país que construye muros para segregar a los mexicanos, pero que estampa su firme creencia en Dios en los billetes de un dolar y garantiza el derecho a la felicidad en su constitución política.
Según informa en diario colombiano El Tiempo, ?Los patrocinantes de la iniciativa dicen que el premio en efectivo es una apropiada solución de estilo norteamericano para cambiar el perenne desinterés del electorado estadounidense, que tiene tasas de sufragio inferiores que Europa y varios países de América Latina?.
Es que, elección tras elección, son cada vez menos los ciudadanos estadounidenses que concurren a las cómodas urnas electrónicas para estampar su preferencia electoral. En promedio no son más de 90 millones de ciudadanos los que votan, de un total de 294 millones.
Hay quienes afirman que la democracia estadounidense constituye un modelo a seguir. Veamos:
El sistema legislativo federal de los Estados Unidos está formado por dos cámaras separadas, que son el Senado y la Cámara de Representantes.
Cada Estado aporta dos representantes al Senado, independientemente de la población y de la extensión territorial del mismo, con la idea de garantizar igualdad en la representación federal. Como son 50 estados, hay 100 senadores.
Los senadores duran 6 años en su cargo. Y cada dos años, por la vía de las elecciones, se renueva un tercio del Senado.
Aquí la cosa se complica. Una vez que llegan al Senado son divididos en tercios.
El primer tercio incluye a los senadores que terminan su gestión en dos años. El segundo tercio, a los que terminan su periodo en cuatro años. Y los recién elegidos, que deberán permanecer 6 años en el cargo, forman en tercer tercio. Los dos primeros tercios son conocidos como ?Seniors" y el tercer tercio como ?Juniors?. Al cabo de 2 años, los "Juniors" se convierten en "Seniors" tras la llegada de un nuevo tercer tercio y el retiro del primer tercio. Simpático ¿Verdad?.
En la cámara de representantes al Congreso conviven 435 congresistas elegidos por períodos de sólo dos años. El sistema de elección se funda en el método Hill-Huntington que, en resumen, reparte a los representantes de modo proporcional a la población de los 50 estados.
Así, dado que Estados Unidos tiene una población de aproximadamente 294 millones de habitantes, a cada estado le corresponde un congresista por cada 646.900 habitantes, más o menos. En todo caso, los estados con menos habitantes que el promedio igualmente tienen derecho a contar con un congresista.
La suma de los 435 congresistas, más los 100 senadores y los 3 delegados ? Washington, sepa Dios porqué, no tiene senadores pero sí delegados- suma 538, que es el número de miembros de la asamblea que elige al presidente del país.
Esos son los votos electorales de los cuales escuchamos cuando hay elecciones presidenciales en el país del norte. Cada estado tiene una cantidad de votos electorales ?la suma de sus representantes y sus senadores- Por eso, los estados grandes tienen más votos electorales que los pequeños. Por eso, un candidato a la presidencia puede darse el lujo de perder en varios estados con pocos votos electorales y ganar en sólo unos cuantos, pero con más votos electorales. Al final, es presidente el que saca la mitad de los votos electorales (269) más uno, o sea 270.
Puede darse que ninguno de los candidatos obtenga los 270 veces, aunque sólo ha ocurrido dos veces en la historia de EEUU. Ahí decide el Congreso, con un voto por Estado.
Eso más o menos.
In god they trust (o cómo eligen los gringos a sus representantes)
Los habitantes del estado de Arizona se levantaron temprano a votar esta mañana. No sólo los convocaba la tarea de elegir a sus representantes ?como en todo Estados Unidos-, sino que además debían pronunciarse sobre una serie de iniciativas sometidas al escrutinio popular a través de un plebiscito estatal. La más llamativa de ellas resulta, sin lugar a dudas, la idea de generar un incentivo a la participación electoral a través del sorteo de un millón y medio de dólares entre los electores.
Otra novedad que se suma a la larga lista de curiosidades de un país que construye muros para segregar a los mexicanos, pero que estampa su firme creencia en Dios en los billetes de un dolar y garantiza el derecho a la felicidad en su constitución política.
Según informa en diario colombiano El Tiempo, ?Los patrocinantes de la iniciativa dicen que el premio en efectivo es una apropiada solución de estilo norteamericano para cambiar el perenne desinterés del electorado estadounidense, que tiene tasas de sufragio inferiores que Europa y varios países de América Latina?.
Es que, elección tras elección, son cada vez menos los ciudadanos estadounidenses que concurren a las cómodas urnas electrónicas para estampar su preferencia electoral. En promedio no son más de 90 millones de ciudadanos los que votan, de un total de 294 millones.
Hay quienes afirman que la democracia estadounidense constituye un modelo a seguir. Veamos:
El sistema legislativo federal de los Estados Unidos está formado por dos cámaras separadas, que son el Senado y la Cámara de Representantes.
Cada Estado aporta dos representantes al Senado, independientemente de la población y de la extensión territorial del mismo, con la idea de garantizar igualdad en la representación federal. Como son 50 estados, hay 100 senadores.
Los senadores duran 6 años en su cargo. Y cada dos años, por la vía de las elecciones, se renueva un tercio del Senado.
Aquí la cosa se complica. Una vez que llegan al Senado son divididos en tercios.
El primer tercio incluye a los senadores que terminan su gestión en dos años. El segundo tercio, a los que terminan su periodo en cuatro años. Y los recién elegidos, que deberán permanecer 6 años en el cargo, forman en tercer tercio. Los dos primeros tercios son conocidos como ?Seniors" y el tercer tercio como ?Juniors?. Al cabo de 2 años, los "Juniors" se convierten en "Seniors" tras la llegada de un nuevo tercer tercio y el retiro del primer tercio. Simpático ¿Verdad?.
En la cámara de representantes al Congreso conviven 435 congresistas elegidos por períodos de sólo dos años. El sistema de elección se funda en el método Hill-Huntington que, en resumen, reparte a los representantes de modo proporcional a la población de los 50 estados.
Así, dado que Estados Unidos tiene una población de aproximadamente 294 millones de habitantes, a cada estado le corresponde un congresista por cada 646.900 habitantes, más o menos. En todo caso, los estados con menos habitantes que el promedio igualmente tienen derecho a contar con un congresista.
La suma de los 435 congresistas, más los 100 senadores y los 3 delegados ? Washington, sepa Dios porqué, no tiene senadores pero sí delegados- suma 538, que es el número de miembros de la asamblea que elige al presidente del país.
Esos son los votos electorales de los cuales escuchamos cuando hay elecciones presidenciales en el país del norte. Cada estado tiene una cantidad de votos electorales ?la suma de sus representantes y sus senadores- Por eso, los estados grandes tienen más votos electorales que los pequeños. Por eso, un candidato a la presidencia puede darse el lujo de perder en varios estados con pocos votos electorales y ganar en sólo unos cuantos, pero con más votos electorales. Al final, es presidente el que saca la mitad de los votos electorales (269) más uno, o sea 270.
Puede darse que ninguno de los candidatos obtenga los 270 veces, aunque sólo ha ocurrido dos veces en la historia de EEUU. Ahí decide el Congreso, con un voto por Estado.
Eso más o menos.
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Manuel Gallardo Fuentes, Periodista, Especializado en Comunicación Pública y Comunicación Política, siguiendo MG en Comunicación Estratégica y Marketing Corporativo.
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Sobre el post? Difícil confiar en el gusto y en la democracia de un grupo que tiene como premisa ?In God we Trust? y escoge presidentes que se apoyan en ella para realizar sus actos.