Bitácora del valiente capitán Spiff (*). Martes 17 de julio. 13.30 horas. Aeropuerto el Tepual de Puerto Montt. Nuevamente, Aerolíneas del Sur anuncia el retraso de su vuelo a Santiago.
Un señor de panza enorme, ataviado con un sombrero unas dos tallas más pequeño que su cabeza reclama hasta ponerse rojo. Pienso que si sigue así de enervado le dará un ataque cardiaco. O al menos un acceso de tos. Tanta preocupación y malestar por tan poco.
14.30. Finalmente, el avión despega 30 minutos después de lo previsto. La turbulencia cimbra sin compasión al viejo pero bien mantenido 737 que la filial de Aerolíneas Argentinas utiliza para sus itinerarios desde y hacia el sur.
Algunos pasajeros se alteran. A mi me agrada. Media docena de jóvenes predicadores evangélicos ?vestidos como futbolistas de primera B- optan por sumergirse en el estudio de algún desconocido versículo de las escrituras, probablemente muy atingente a las condiciones de vuelo. A la hora de la colación, los pastores cierran sus biblias e inician un extraño intercambio de bandejitas, algunas con la entrada, otras con el plato de fondo y el postre. Imagino que es algo así como la multiplicación de los panes y los peces. Luego se toman varias fotos.
Intento trabajar pero me distraigo rápido. Pienso en la bolsita con 60 mil dólares que la policía encontró en el baño del despacho de la Ministra de Economía Argentina y logro comprender por qué Krichner está turnio.
Anuncian que pronto aterrizaremos en Santiago. Los predicadores duermen. Dicho de otro modo, Buenas noches los pastores.
(*) El valiente capitán Spiff es un aventurero espacial que nace de la irrefrenable imaginación de Calvin durante las aburridas clases de la señorita Carcoma. Calvin es el niño protagonista de la tira Calvin y Hobbes quien suele enfrentar su soledad viviendo las más dispares aventuras ?algunas muy simples, otras fabulosas y casi todas delirantes- junto a su tigre de peluche Hobbes. Calvin y hobbes, a su vez, nacen de la imaginación del caricaturista Bill Watterson.










