Bitácora del Capitán Spiff. Domingo 29 de julio. 2007. Espacio Aéreo Nacional. Puerto Montt queda atrás cubierto por esa llovizna tan persistente como molesta que, sin que siquiera lo notes, te moja hasta el alma.
Aunque el 737-200 de Lan emprende el vuelo sin dificultad, insulto en silencio a su propietario, el eterno candidato a la presidencia de la derecha empresarial Sebastián Piñera, por mantener todavía en su flota estas verdaderas micros aladas. En buen estado, sí, pero lentas, antiguas y estrechas. Micros al fin y al cabo.
Pocos asientos más atrás viajan, por separado, dos hombres calvos. Uno de gran tamaño, el otro delgado y de estatura mediana. Al primero todos le reconocen. Al segundo, no muchos.
El primero es Luis Alarcón, el actor, el hombre de teatro y TV, el de ?si camino no hablar?, el malo de las teleseries, el hombre que es reconocido por los nombres de sus personajes? Chamorro, Betancourt, Pedro Lamarca.
El otro, el delgado, es Emilio Cheyre, ex comandante en jefe del ejército chileno y probablemente el hombre más importante en la historia de la fuerzas armadas nacionales post-dictadura.
El que impulsó la modernización del Ejército, el que utilizó los medios de comunicación para decir nunca más, el que asumió una voz y un mando político al interior de una institución que todavía cobija resabios autoritarios y que durante mucho tiempo se sintió la ungida para garantizar la institucionalidad del país.
Imagino al finado Pinochet condenado a la absoluta imposibilidad de realizar el acto común y normal de embarcarse en un vuelo comercial como un ciudadano cualquiera, sin escoltas ni medidas de protección especiales. Dicho de otro modo, sin miedo.
Diviso a dos senadores de la república. No sé si serán honorables. Uno al menos fue colaborador de la dictadura. El otro tal vez.
Los dos forman parte de la misma bancada, desde donde salen voces que defienden al prófugo Iturriaga Newman, que avivan el miedo hacia el poder judicial, que sustentas sus ideas ?cuando las tienen- en la libre competencia y la supremacía del mercado como modelo de regulación, que abogan por un estado ?pequeño, pero eficiente?, que recurren a viles argumentos de género para desprestigiar a la Presidenta y que hablan del pueblo, de la igualdad y de la justicia con una soltura que cualquier incauto creería que se formaron políticamente en una democracia y no en el gobierno autoritario y represor del que fueron parte. Sólo víboras. Nada más.
El avión comienza a moverse de manera inusitada. Espero que esto, al menos, provoque algo de susto en mis honorables compañeros de vuelo. No es nada, sólo una turbulencia menor. Anuncian que pocos minutos aterrizaremos bajo el cielo sucio de Santiago. Apago el pc e intento dormir. Lo logro. Y como en la canción de Silvio, sueño con serpientes.










