Bitácora del Capitán Spiff. Sábado 24 de noviembre. 15.31 horas. Vuelo Aircomet Santiago-Madrid. Llevo tres horas de vuelo sentado en la estrecha clase económica de un Airbus 340.
Dicen que el viaje durará 12 horas y media. Me consuelo. Es como viajar en tur bus clásico desde Puerto Montt a Santiago. Pero con 252 tipos a bordo y personal de cabina con marcado acento español.
Tan español como el botellín de vino tinto que han servido con el almuerzo, delgado como modelo francesa y tan carente de gusto como la televisión chilena, a la que ya le he dedicado algunas líneas en textos anteriores.
Quedan todavía nueve horas de vuelo. Tengo tres opciones para matar el tiempo:
Dormir –al fin y al cabo cuando me baje del avión será la 1 de la madrugada en Chile, pero en Madrid el reloj habrá marcado las 6-
Terminar una presentación powerpoint sobre Responsabilidad Social Empresarial e Inclusión Social en el Territorio Local.
La responsabilidad personal me indica que termine el trabajo sobre la responsabilidad empresarial.
El angelito malo me dice que duerma.










