
Cansada y molesta, porque mi maleta se ha quedado en algún tramo del viaje y no ha llegado a destino.
Me dicen que la recuperación de la valija tarda entre uno y tres días, dependiendo del lugar del mundo en el que la encuentren.
También cabe la posibilidad de que me la hayan robado, en cuyo caso la posibilidad de recuperación es ínfima.
Los ladrones en París son una leyenda viviente.
Hace algún tiempo el jefe de la policía parisina llegó muy contento a una recepción en la embajada chilena.
Habían capturado a una banda de carteristas que era el azote del metro y los paseos turísticos de la ciudad luz.
Un completo operativo había permitido darles caza.
El jefe de policía comenta que eran 7 maleantes, todos de nacionalidad chilena. El embajador no oculta su vergüenza.
El policía lo consuela.
“Son los mejores ladrones que hemos visto en mucho tiempo”, le dice.
Mi pequeño fondo económico para imponderables se redujo a cero tras comprar una camisa, un calzoncillo y un desodorante para salvar el día a la espera de la maleta extraviada.
Maleta que, afortunadamente, llegaría al discreto hotel al día siguiente, devolviéndome la ropa al armario y el alma al cuerpo.










