En Paris hablan de una Francia Tricolor. No por la bandera sino por el respeto a la diversidad racial que su Presidente, Nicolas Sarkozy, ha intentado demostrar desde la configuración de su gabinete en adelante.Yo no veo tres colores. Veo blancos y negros. Ellos ven blancos, morenos y negros. Pero bueno, cada quien con sus distinciones.
Buena cosa este Sarkozy. Aadmirado por muchos y odiado por otros tantos, no tiene pelos en la lengua para enfrentar a los huelguistas en medio de la calle y reclama, como si todavía fuese alcalde, por mayor autonomía para los 35 mil municipios del país.
Quizá por eso despierta simpatías entre la derecha y algunos sectores concertacionistas chilenos. No todos, claro está. Algunos deliran hasta el día de hoy con Segolene Royal.
Vaya tipo el presidente de la France.
Rama Yade, 30 años, nacida en Senegal, podría ser confundida con la hermana de Rihanna o la prima de Beyoncé. Negra y musulmana, joven y atractiva, licenciada en ciencas políticas y administradora del Senado, es la ministra de Derechos Humanos del nuevo régimen.
Los detractores de Sarkozy afirman que se trata de una estrategia de comunicaciones para demostrar un pluralismo que en verdad no forma parte de sus atributos. Sus partidarios, ven en estas nominaciones un un mensaje de respeto por la diversidad de culturas que conforman la Francia del siglo 21.
Cito un párrafo de la prensa de izquierda opositora a Sarkozy. “Francia no es ni “multicultural” ni “multirreligiosa”, adjetivos absurdos para un país con historia. Le basta con ser una Nación política con un pasado imperial no muy glorioso, gracias al cual, sin embargo, los “negros” estudian y hablan francés”.
OK. Veremos que pasa. Claro está que la arrogancia y la soberbia nos son patrimonio exclusivo de la derecha francesa.










