Si algo he aprendido en París es que hasta en el más humilde cuchitril se come bien. Sabroso. Quizá no muy abundante, probablemente caro en comparación a los precios chilenos pero siempre, o muy frecuentemente al menos, bien preparado.
Restoranes pequeños perdidos en alguna callecita angosta, con pocas mesas y una cocina bien provista. Eso basta. Nada más. Y nada menos. Como el bistrot de la última escena de Ratatouille, la película de Disney sobre la rata cocinera.
Ratatouille es un plato de vegetales horneados con aceite de oliva. Sencillo de preparar, según cuentan. Esta es la receta.
Se trata de cortar finamente en rodajas berenjena, tomate, zapallo italiano, cebolla y pimientos, y distribuirlos por capas en una plancha de horno untada en aceite de oliva. Salpimentar y aromatizar con hierbas. Todo esto se va al horno hasta que las verduras queden asadas pero con cierta consistencia.
Para montar el plato se disponen los discos de las hortalizas en forma de escalera de caracol. Se acompaña con una vinagreta suave para aliñar y listo. Y no se olviden del vino. Un blanco o un pinot noir. Bon apetit.











La ciudad del amor.. No importa si el lugar ára comer es pequeño.. en Paris.. en cada uno de sus rincones.. se siente el amor...
="D
-----------------
Bada!!" ValdiVia!
Será que no soy muy romántico, pero es una ciudad verdaderamente hermosa. Y entretenida.
saludos