En Chile, el derecho a la vida se transa en el mercado. Por resolución de del Tribunal constitucional ante una presentación de parlamentarios de derecha, el Levonorgestrel ?conocido popularmente como la píldora del día después- no puede ser distribuido por los servicios públicos de salud, pero sí puede venderse en las farmacias.
El argumento del derecho a la vida, enarbolado por los sectores que propiciaron la adopción de estas medidas ?quienes aseguran que el Levonorgestrel es un microabortivo-, se diluye frente a los hechos: El estado no le puede entregar la pastilla a los pobres, pero las clases acomodadas podrán seguir comprándola en la farmacia.
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